EN CARTELERA: UNA MAÑANA EN CINE-FUTURO JUNTO A JAMES COLE Y SAM LOWRY


A Humberto Consuegra


Androides y Cervezas en Plutón (también llamada Tecnotiranus 69-69), es una película de ciencia ficción dirigida por Orson Welles, escrita por Andréi Tarkovski y producida por Fritz Lang. Con una banda sonora creada por Gustav Holst.

El film nos cuenta la historia de Renato Zero, un periodista que intenta salvar su carrera al hacer un reportaje multidimensional sobre las distopías más terroríficas del multiverso. En los primeros minutos vemos a Renato limpiando la prótesis que lleva por brazo izquierdo, mientras fuma lo que parece el holograma de un cigarrillo (en varias escenas se ven a algunos personajes fumando o comiendo hologramas). El calendario marca enero de 2867.

Todo es confuso, pero brilla. El periodista está en declive y quiere recuperar su carrera. Le cuenta a la cámara varias posibilidades para alcanzar el éxito, pero en todas concluye que será un fracaso (la cámara es una especie de espejo parlante que le agrega y quita filtros según los gestos del protagonista). Tocan la puerta y una criatura horrenda con uniforme de mensajero le entrega un paquete. Renato no se inmuta, lo que significa que en el futuro esa raza ya hace parte de la cotidianidad humana.


En otro lugar se encuentra a Ares 1294, un androide de la Marina que dispara contra unas máquinas que intentaban quemar a unos indigentes poshumanos. La cámara nos muestra la apariencia de las máquinas y por ciertas señas particulares se puede entender que son artefactos supremacistas. Ares es un afro-androide que odia las injusticias. El conflicto acaba cuando 1294 dispara y saca de circulación a los artefactos que tienen más de licuadora y de lavadora que de máquinas asesinas.

Hay un intermedio en el que vemos un paisaje que parece el paraíso de las máquinas y una voz en off que nos cuenta que el universo tiene sus días contados porque en un sector de Plutón están planeando invocar al anticristo de las máquinas o algo parecido.

Luego vemos a Renato y a Ares montados en una patrulla intergaláctica disparando pistolas láseres contra soldados que tienen la apariencia de hacer parte de una dictadura del futuro. Al parecer nuestros protagonistas robaron un secreto tremendo que pondrá en jaque el destino de la humanidad y los androides. Luego de la escena de acción Zero y 1294 beben una cerveza escondidos en un cementerio de naves que flota alrededor de un asteroide. Ares le confiesa a Renato que ese no es su universo y que le tocó escapar de una ucronía. Zero se muestra interesado y sacando un artefacto le da una descarga eléctrica al androide en la cabeza, mientras le dice las siguientes palabras: “¡yo vengo de esa mugrosa ucronía!”. 



Después vemos a Renato ser condecorado por una máquina que parece una estufa de alto rango. Todos aplauden y en el discurso de este se revela que es un soldado androide de última generación, cazador de renegados étnicos que no se adaptan a las leyes de ese universo. Su verdadero nombre es Copirnicus IX y el periodista fracasado Renato Zero era su tapadera para camuflarse y poder atrapar a Ares, acusado de financiar una red de tecnoanarquistas que pensaban estallar el puente que unía todas las distopías del multiverso.

 La película termina con el nacimiento de un bebé al que llevan a un laboratorio y le hacen extraños implantes de piezas y órganos inimaginables. Comprendemos inmediatamente que es el anticristo de las máquinas o algo parecido. Entre los doctores aparece Copirnicus IX y con una sonrisa malévola lo escuchamos decir: “mi pequeña máquina de aniquilación, el futuro ahora es nuestro”. 





*Este relato hace parte de Cinemateca Underground, en el libro de relatos  transmedia El circo del silencio (2025). 



Texto: QöXaHöMN

Ilustraciones: Jerónimo de la Espriella González  






 

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