A Humberto Consuegra
Androides y Cervezas en Plutón (también llamada Tecnotiranus 69-69), es una película de
ciencia ficción dirigida por Orson Welles, escrita por Andréi Tarkovski y
producida por Fritz Lang. Con una banda sonora creada por Gustav Holst.
El film nos cuenta la historia de Renato Zero, un periodista
que intenta salvar su carrera al hacer un reportaje multidimensional sobre las
distopías más terroríficas del multiverso. En los primeros minutos vemos a
Renato limpiando la prótesis que lleva por brazo izquierdo, mientras fuma lo
que parece el holograma de un cigarrillo (en varias escenas se ven a algunos
personajes fumando o comiendo hologramas). El calendario marca enero de 2867.
Todo es confuso, pero brilla. El periodista está en declive
y quiere recuperar su carrera. Le cuenta a la cámara varias posibilidades para
alcanzar el éxito, pero en todas concluye que será un fracaso (la cámara es una
especie de espejo parlante que le agrega y quita filtros según los gestos del
protagonista). Tocan la puerta y una criatura horrenda con uniforme de
mensajero le entrega un paquete. Renato no se inmuta, lo que significa que en
el futuro esa raza ya hace parte de la cotidianidad humana.
En otro lugar se encuentra a Ares 1294, un androide de la
Marina que dispara contra unas máquinas que intentaban quemar a unos indigentes
poshumanos. La cámara nos muestra la apariencia de las máquinas y por ciertas
señas particulares se puede entender que son artefactos supremacistas. Ares es
un afro-androide que odia las injusticias. El conflicto acaba cuando 1294
dispara y saca de circulación a los artefactos que tienen más de licuadora y de
lavadora que de máquinas asesinas.
Hay un intermedio en el que vemos un paisaje que parece el
paraíso de las máquinas y una voz en off que nos cuenta que el universo tiene
sus días contados porque en un sector de Plutón están planeando invocar al
anticristo de las máquinas o algo parecido.
Luego vemos a Renato y a Ares montados en una patrulla
intergaláctica disparando pistolas láseres contra soldados que tienen la
apariencia de hacer parte de una dictadura del futuro. Al parecer nuestros
protagonistas robaron un secreto tremendo que pondrá en jaque el destino de la
humanidad y los androides. Luego de la escena de acción Zero y 1294 beben una
cerveza escondidos en un cementerio de naves que flota alrededor de un
asteroide. Ares le confiesa a Renato que ese no es su universo y que le tocó
escapar de una ucronía. Zero se muestra interesado y sacando un artefacto le da
una descarga eléctrica al androide en la cabeza, mientras le dice las
siguientes palabras: “¡yo vengo de esa mugrosa ucronía!”.
Después vemos a Renato ser condecorado por una máquina que
parece una estufa de alto rango. Todos aplauden y en el discurso de este se
revela que es un soldado androide de última generación, cazador de renegados
étnicos que no se adaptan a las leyes de ese universo. Su verdadero nombre es
Copirnicus IX y el periodista fracasado Renato Zero era su tapadera para
camuflarse y poder atrapar a Ares, acusado de financiar una red de
tecnoanarquistas que pensaban estallar el puente que unía todas las distopías
del multiverso.
La película termina
con el nacimiento de un bebé al que llevan a un laboratorio y le hacen extraños
implantes de piezas y órganos inimaginables. Comprendemos inmediatamente que es
el anticristo de las máquinas o algo parecido. Entre los doctores aparece
Copirnicus IX y con una sonrisa malévola lo escuchamos decir: “mi pequeña
máquina de aniquilación, el futuro ahora es nuestro”.
*Este relato hace parte de Cinemateca Underground, en el
libro de relatos transmedia El circo del
silencio (2025).
Texto: QöXaHöMN
Ilustraciones: Jerónimo de la Espriella González
No hay comentarios.:
Publicar un comentario